EXCMO. SR. MINISTRO
DE INDUSTRIA
Santiago Ureta Domingo en
representación de la Asociación de Música
en Internet (AMI) con domicilio en la C/ Alcántara
núm. 59 - 3º D - 28006 Madrid.
Victor Domingo
Prieto en representación de la Asociación de
Internautas (AI) con domicilio en C/ Telémaco 12, 1º
9 - 28027 Madrid
Hemos tenido
conocimiento a través de diversos medios de comunicación
de que el Ministerio de Cultura y las entidades de gestión
de derechos de autor han acordado la reforma de la Ley de
Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio
Electrónico, conocida en algunos medios como “Ley de
Internet”, con la finalidad de establecer la responsabilidad
a los prestadores de servicios de intermediación (acceso,
alojamiento, correo, etc.) por los “contenidos ilícitos
que fluyan por sus servidores”.
El acuerdo
mencionado se ha realizado en un marco de negociación
en el que no han participado los representantes del sector
de las empresas de difusión de música, los representantes
de los proveedores de acceso a Internet ni los representantes
de los usuarios, que hemos tenido noticia a través
de los medios de comunicación. Mucho menos han tenido
noticia ni conocimiento los agentes sociales y demás
entidades implicadas en el desarrollo de la Sociedad de la
Información.
Nos referimos
a colectivos que representan la totalidad del sector de Internet,
esencialmente tecnológico, y de la Sociedad de la Información,
que se han visto involucrados en una reforma que se ha acordado
sin su participación, ni siquiera de ese Ministerio
de Industria, y que les afecta de forma muy grave directamente.
Las entidades
de gestión de derechos de autor y el Ministerio de
Cultura no representan al sector de Internet ni a la Sociedad
de la Información. No se puede dejar al capricho de
la industria discográfica, de sus representantes y
gestores la adopción de medidas que afectan directamente
al núcleo de la actividad de empresas privadas, como
son los proveedores de acceso a Internet, y además
a la privacidad de los usuarios de ésta, cuando no
incluso a derechos fundamentales como es el secreto de las
comunicaciones.
La negociación
se ha llevado a cabo con un absoluto secretismo, arbitrariedad,
de espaldas de los Agentes que representan a la Sociedad de
la Información (prestadores y usuarios) e incluso a
espaldas de un Ministerio como el de Industria en una materia
que pretende introducir la sospecha sobre toda la actividad
llevada a cabo en Internet, pretendiendo que se fiscalice
a priori so pena de poder incurrirse en la responsabilidad
pretendida que únicamente podría evitarse introduciendo
la censura previa y cercenando el secreto de las comunicaciones,
algo que ninguna entidad implicada en la Sociedad de la Información
está dispuesta a permitir y que puede, de llevarse
a cabo conforme pretenden las entidades gestoras de derechos
de autor y el Ministerio de Cultura, dar al traste definitivamente
con cualquier libertad individual y de empresa en el marco
de la Sociedad de la Información.
Es por todo
ello que quienes suscriben emplazan a ese Ministerio a poner
fin de inmediato a semejante despropósito, contrario
incluso a la Directiva sobre comercio electrónico,
reuniéndose con todos los sectores afectados a fin
de devolver a la cordura a quienes pretenden devolvernos a
tiempos pretéritos y felizmente superados de censuras
previas y dictadura o, de persistir en sus intentonas, mostrar
el rechazo unánime de todos los sectores afectados
e implicados en el desarrollo de la Sociedad de la Información
a quienes se nos quiere criminalizar y hacer responsables
por actos ajenos.
En virtud
de lo expuesto, quienes suscriben a V.E.,
SOLICITAN
que, teniendo por presentado este escrito y por hechas las
precedentes manifestaciones respecto del acuerdo alcanzado
entre el Ministerio de Cultura y las entidades de gestión
de derechos de autor para reformar la Ley de Servicios de
la Sociedad de la Información y de Comercio electrónico
en el sentido indicado en el cuerpo del presente escrito,
se sirva convocar de inmediato a todos los sectores implicados
a fin de mostrar públicamente el frontal rechazo de
semejantes intentonas de acabar con la lógica de un
Estado de Derecho y de cercenar derechos y libertades fundamentales,
así como la innecesariedad de reformar dicha Ley en
el aspecto pretendido desde el Ministerio de Cultura por cuanto
establece la cabal responsabilidad de cada uno por sus propios
actos.
Madrid, 4
de Febrero de 2005.
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