Cada vez son más los autores y artistas que utilizan
el sistema de licencia “copyleft” para gestionar directamente
los derechos de su creación intelectual. Se trata
de un tipo de licencia que permite la autoedición
y la autogestión de su propia obra. De esta forma
no hay condiciones ni precios impuestos por un tercero
ajeno al trabajo intelectual, como ocurre en el modelo
de difusión y distribución de la música
a través de editores y productores fonográficos
(discográficas) en el que los derechos son gestionados
también por terceros ajenos al creador de la obra
(las Entidades de Gestión), lo que implica que
un bien cultural como es la música, acabe siendo
gestionada por compañías industriales, como
son las compañías discográficas.
Este sistema tradicional
de gestión de derechos de autor, está comenzando
a ser sustituido por el “copyleft”, que está incrementando
considerablemente el número de artistas que autogestionan
sus obras mediante este tipo de licencia.
Las ventaja de este sistema
de licencia combinado con la versatilidad que permiten
las nuevas tecnologías e Internet, permiten que
el autor/artista moderno maneje su creación mediante
un sistema de gestión de derechos más acorde
con los tiempos actuales y más dinámico
e interesante para los usuarios de su repertorio. Además
le permite un cotrol directo de la comercialización
de su obra, sin intermediarios hasta el punto de venta
al consumidor.
Según la AMI, la
estructura y políticas de las Entidades de Gestión
se han quedado obsoletas y es ahora, tarde y mal, cuando
pretenden subirse al carro de las Nuevas Tecnologías
e Internet, mientras que durante años han hecho
oídos sordos a las demandas y propuestas de un
buen número de autores y artistas, que no son precisamente
los más promocionados, y de la mayor parte de los
consumidores. No olvidemos el castigo que, en Noviembre
de 2.002, impuso ANEDI (Asociación Nacional de
Empresas Distribuidoras de Soportes Discográficos)
a la cantante Alaska de retirar sus Cd´s de la venta,
por decir algo tan sensato como que "No es de recibo
cobrar 21 euros por un CD, si cuesta 3"
Con el copyleft, el autor
puede fijar directamente el precio que quiere que el consumidor
pague por su obra, sin la intervención de terceros.
Puede regalarla o venderla por el precio que considera
que vale su esfuerzo y trabajo y solo él será
responsable de su éxito, dependiendo de su propia
decisión. Puede promocionarla de la forma que mejor
estime, como por ejemplo difundirla gratuitamente para
que llegue al mayor número de fans que luego acudirán
a sus conciertos, donde verá recompensado su trabajo
y rentabilizará su inversión.
Es el caso de Maria Schneider,
que ha sido galardonada con un Grammy por su álbum
'Concert in the Garden' sin haber vendido una sola copia
en una tienda. Su disco se ha difundido solo a través
de un servicio de distribución de música
'on line' llamado ArtistShare.
Lo más novedoso del caso es que la grabación
fue pagada mediante aportaciones voluntarias de sus propios
fans. Una apuesta que ha concluido con éxito. La
artista ha declarado que "Hacer este disco costó
87.000 dólares. Yo ya he recuperado mi dinero”.
"No estoy repartiendo los beneficios con el distribuidor,
la tienda de discos y la compañía discográfica.
Está funcionando realmente bien para mí."
La AMI defiende y apuesta por este tipo de licencias que
se adapta a los requisitos de los nuevos medios telemáticos
de difusión de la cultura musical y a la demanda
del consumidor joven de música. Según criterio
de esta Asociación, será la forma habitual
de gestión de los derechos de los nuevos autores
y astistas, a medio plazo.
De hecho en España ya han comenzado a ofrecer este
tipo de servicios web de música como www.musicalibre.es,
que ofrece a través de su página en Internet
la posibilidad de escuchar, gratuitamente por el momento,
a un buen número de grupos y artistas. Quien sabe
si alguno de ellos nos sorprende la próxima edición
de los Grammys y se lleva uno para casa.
-------------------
AMI-Departamento de prensa. 18 de
Febrero de 2.005 prensa@asociacionmusica.com
|